Como dice el dicho popular, “Tres días hay en el año que relucen
más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el
día de
la Ascensión”. Pues bien, el 13 de junio de 2004 fue uno de esos
días en los que el cielo vestía su azul de gala, el olor del
romero y la juncia envolvía las calles creando un marco
incomparable con sus balcones y altares.

La Puebla salió a la calle para rendir culto público a Cristo
nuestro Señor. No era un Corpus cualquiera. Ese día se estrenaba
para mayor gloria de nuestro Señor, un ostentorio en plata
dorada, obra del orfebre Juan Sánchez, donde exprimió todo su
talento y se funde con la propia obra para conseguir una
magnífica pieza para la alabanza de nuestro Señor. No menos fue
la custodia procesional. Tabernáculo dorado del XVIII, que da
cobijo al Santísimo, causando admiración entre todos los
moriscos, pues tras décadas de olvido y abandono fue restaurada
por Proarte, volviendo a ver la luz de La Puebla de Cazalla.
Todo esto con el ánimo de enaltecer uno de los
días más importante para la vida de un cristiano, ya que es el
Santísimo el que procesiona arropado por los cantos y oraciones
de los fieles. Son muchas las personas que han puesto su granito
de arena para que este proyecto viera la luz. Son muchas las
personas que nos tendieron sus manos y nos dieron su apoyo para
que todo siguiera adelante, a todos ellos les damos las gracias
desde la Hermandad Sacramental de Sta. María de las Virtudes.

No quisiera terminar, sin dar también las gracias a todas
aquellas personas, hermandades y congregaciones religiosas que
consiguieron dar un mayor lucimiento a este magno día con Altar
del Corpus de la Hdad. de la Borriquita presidido por la Altar
del Corpus de la Hdad. de los Dolores presidida por laVirgen de
Carmen Virgen del Rosario la elaboración minuciosa de Altares en
sus casas. Y sobre todo, mi más sincero agradecimiento a los
doce portadores de la custodia procesional, que como dijo
nuestro cura párroco D.Juan Ávalos “fueron doce ángeles que
llevaron a Cristo por las calles de La Puebla de Cazalla”.
Estos hermanos junto con los capataces Alvaro M. Trigueros
Romero y Alejandro Barrero Raya, formaron la primera cuadrilla
de portadores después de muchas décadas, siendo estos: