Ha
pasado casi un año, y creo que es el momento de hacer una
reflexión de lo que ha significado para mi humilde
persona, el poder ostentar el titulo que con orgullo
llevare de por vida, PREGONERO DE LA Semana Santa DE LA
PUEBLA". Al igual que comencé mi pregón, es imposible
pagar con una sencilla palabra, lo que no tiene precio. Y
para mí, no tiene precio, de la manera que los cofrades de
este pueblo me habéis acogido entre vosotros, antes y
después del pregón, como uno mas de vosotros, haciéndome
sentir como un morisco más.
No tiene precio de la forma que mis buenos amigos de la
Tertulia Cofrade El Estandarte me hicieron pasar una de
las Semanas Santas más inolvidables de mi vida, pudiendo
vivir las entradas y salidas de las cofradías, los sitios
claves por excelencia de cada una de ellas. No tiene
precio, el haberme podido emocionar como uno mas de
vosotros, ante la impotencia de ver como la lluvia hacia
retornar a la parroquia los pasos de mi hermandad de la
borriquita, y comprobar como los corazones infantiles de
los nazarenitos de la misma lloraban igual que el cielo
aquella tarde de Domingo de Ramos.
El año pasado no pudo ser, pero este año, si Tu quieres
Señor, tendré la oportunidad de verte caminar Cautivo y
maniatado por las calles de tu pueblo. No es posible
pagar, el privilegio que me supuso la tarde del Jueves
Santo, bajo las bóvedas del convento, el poder agarrar con
mis pobres e indignas manos, primero, el llamador del paso
del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, y posteriormente, el
de su bendita madre de la Soledad, siempre habrá un lugar
en mi corazón para vosotros, os estaré endeudado de por
vida, hermanos de Vera Cruz.
A la hermandad de Jesús, pedir disculpas, ya que me fue
imposible estar presente en vuestra estación de
penitencia, os tuve en mi mente mientras yo hacia la mía a
tan solo 17 kilómetros de distancia. La noche del Viernes
Santo, a pesar de estar agotado tras mi larga estación de
penitencia, acompañando a mi Cristo Nazareno y mi Virgen
de los Dolores, no quise perderme la salida procesional de
la Hermandad de los Dolores. Presencie la dificultosa
salida de su paso de palio, el andar señero de la urna
dorada, que cobija el cuerpo yacente del Santísimo Cristo
de la Aguas, la devoción de un pueblo a su bendita madre
de los Dolores.

Tal y como iba avanzando la noche, mas quería embriagarme
de Semana Santa. Tuve la oportunidad de presidir con los
miembros de San José, en la misma puerta de su ermita, la
ofrenda floral a la hermandad de los Dolores, y presenciar
el maravilloso techo de palio que es para la Virgen, el
arco de la ermita. Que maravillosos y envidiables
recuerdos me trae tu morada Señor San José, fue allí, en
la puerta de tu ermita, donde me brindaron la oportunidad
de tocar el llamador, y levantar, primero el paso de la
reina y señora de la noche del Viernes Santo morisco, de
la Virgen de los Dolores, y meses mas tarde,
concretamente en el caluroso agosto el paso de la Madre y
Patrona de la Puebla, de la Santísima Virgen de las
Virtudes.