
REVISTA Nº 10 2004
CONSEJO DE HERMANDADES Y COFRADÍAS
VUESTRO
PÁRROCO,
JUAN
ÁVALOS
REVISTA 2004
Es de todos conocida la buena armonía que, por lo general, ha
existido siempre y continúa existiendo entre las Hermandades
y Cofradías de La Puebla, por lo que hasta este momento no se
vio la necesidad de crear un organismo representativo de
todas ellas, que limase conflictos. Sin embargo los tiempos
han cambiado. Las Hermandades de nuestro pueblo,
desarrollando su labor en un ambiente secularizado, se
sienten impulsadas a dar cada vez más auge y más sentido de
responsabilidad a sus manifestaciones públicas de
religiosidad popular, sintonizando al mismo tiempo con toda la
actual liturgia de la Iglesia, que, al contrario de lo que
ocurría en tiempos pretéritos, es accesible a todos si nos
encontramos con un mínimo de buena disposición.
La religiosidad popular en nuestra cultura es el complemento
humano espontáneo de la liturgia oficial de la Iglesia. De ahí
surge el respeto que la Iglesia misma tiene por la
religiosidad popular, y por las Hermandades y Cofradías que
la hacen posible, dentro de un ortodoxo orden, proporcionando
al pueblo en la veneración de sus Sagradas Imágenes unas
catequesis plásticas que continuamente actualizan los
misterios de la fe entre los sencillos. A su vez la liturgia
oficial de la Iglesia es la base necesaria para que ese
complemento de la religiosidad popular se sostenga como
genuina religiosidad, sin convertirse en mera manifestación
folklórica cultural.
De este planteamiento se desprende la urgencia de una
constante formación que, con la peculiaridad cofrade, fomente
la coherencia entre la fe, la vida y las manifestaciones
públicas de religiosidad, de tal manera que no solo no seamos
un escándalo para los que desde fuera nos contemplen, sino más
bien un punto de referencia donde la gente descubra el buen
sabor que la fe aporta a la vida ordinaria en medio de una
sociedad materialista, plagada de individualismos egoístas,
donde los valores se trastocan en función del dinero, del
poder o del prestigio, provocando continuamente depresión e
infelicidad.
Que duda cabe de que se trata de una ardua tarea el programar
y poner en marcha todos estos proyectos, que redundarán en una
más profunda revitalización de nuestras Hermandades y
Cofradías. De este aspecto positivo de la cuestión surge la
necesidad de aunar esfuerzos, y parece que la mejor manera de
unir en comunión la legítima variedad y autonomía de nuestras
Hermandades es la creación de un CONSEJO LOCAL DE HERMANDADES
Y COFRADÍAS, que, con personalidad jurídica propia en
conformidad con las NORMAS DIOCESANAS PARA HERMANDADES Y
COFRADÍAS DE DICIEMBRE DE 1997 (Articulo 18), contribuya al
bien común de todas ellas. Por ser consciente de esta
necesidad, pedí a nuestro amigo José Cabello Núñez, cuya
capacidad para ello es de todos conocida, prestase el
servicio de redactar un PROYECTO DE ESTATUTOS DEL CONSEJO
LOCAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS DE LA PUEBLA DE CAZALLA. El
proyecto ya está realizado satisfactoriamente, por lo que, en
estos días, se lo pasaré a los Hermanos Mayores para que con
sus Juntas de Gobierno lo estudien, revisen, enmienden,
sugieran, etc., de tal manera que para Junio, a lo más tardar,
los Hermanos Mayores y yo nos reunamos y podamos llegar a un
consenso y solicitar al Vicario General la erección del
CONSEJO y la aprobación de su correspondiente ESTATUTO. Es
este también un tema muy propio para ser objeto de tertulias
cofrades, precisamente en estos días ambientados por todo lo
que rodea nuestra Semana Mayor, la Semana Santa, en la que
todos tendremos ilusión por participar, desde el ministerio,
cargo, afición, cualidad y devoción que a cada cual
corresponda, para dar el máximo esplendor a nuestras
celebraciones litúrgicas y populares, con el consiguiente
provecho para todos. La paz esté con todos vosotros.