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COSTALERO VOLUNTARIO

      Texto: Anónimo

 

              Quiero dirigirme a los costaleros que en sus hombros lleva, la pureza más bella, que es la de dar sin recibir, la del amor y amistad al compañero, la del dolor y cansancio por el peso de la trabajadera, pero solo pensar lo que arriba lleva representa todo esto y mucho más.

 

             

             ¿Que piensas costalero, cuándo llama tu capataz?. Piensas en lo que queda para terminar, pien­sas en los que te faltan y que en el cielo están, piensas en tus compañeros, en el esfuerzo que tendrán que realizar, piensas en ti mismo, piensas porque abajo vás, piensas en tu familia, en tu amistad, en la salud de los demás, o solo piensas en llevar a Jesús y a su Madre que solo eso es la verdad.

 

             Costalero no es para ti un orgullo llegar a la Residencia de Mayores y mostrar a Jesús delante de nuestros abuelos, para que ellos recuerden su maravillosa juventud y que le puedan pedir por su salud para poderlo ver el año que viene. No es para ti una satisfacción portar las imágenes que cada Semana Santa visita a los enfermos en su letarga enfermedad y puedan pedir ellos por su remedio o su eterno des­canso en Paz.

 

               Recuerdas esos momentos de la entrada en su barrio, marcha tras marcha hasta su Convento, que volviéndose hacia la Puebla se despide un año más. Son momentos de gozo cuando el capataz lleva el paso hacia la Capilla y llama por última vez. Recuerda amigo costalero que no es tu último año, sitio un breve paréntesis hasta la próxima levantá.

 

  REVISTA; EL ESTANDARTE Nº 10  La Puebla de Cazalla   2004

 

 

 

 

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