Quiero dirigirme a los costaleros que en sus hombros lleva, la
pureza más bella, que es la de dar sin recibir, la del amor y
amistad al compañero, la del dolor y cansancio por el peso de la
trabajadera, pero solo pensar lo que arriba lleva representa
todo esto y mucho más.

¿Que piensas costalero, cuándo llama tu capataz?. Piensas en
lo que queda para terminar, piensas en los que te faltan y que
en el cielo están, piensas en tus compañeros, en el esfuerzo que
tendrán que realizar, piensas en ti mismo, piensas porque abajo
vás, piensas en tu familia, en tu amistad, en la salud de los
demás, o solo piensas en llevar a Jesús y a su Madre que solo
eso es la verdad.
Costalero no es para ti un orgullo llegar a la Residencia de
Mayores y mostrar a Jesús delante de nuestros abuelos, para que
ellos recuerden su maravillosa juventud y que le puedan pedir
por su salud para poderlo ver el año que viene. No es para ti
una satisfacción portar las imágenes que cada Semana Santa
visita a los enfermos en su letarga enfermedad y puedan pedir
ellos por su remedio o su eterno descanso en Paz.
Recuerdas esos momentos de la entrada en su barrio, marcha tras
marcha hasta su Convento, que volviéndose hacia la Puebla se
despide un año más. Son momentos de gozo cuando el capataz lleva
el paso hacia la Capilla y llama por última vez. Recuerda amigo
costalero que no es tu último año, sitio un breve paréntesis
hasta la próxima levantá.