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Hdad. y Cofradía de Nazarenos de la Triunfal
Entrada de Jesús en Jerusalén,

Ntro. Padre Jesús Cautivo y Mª Stma. de la Paz.



EL GRUPO ESCULTÓRICO DE LA BORRIQUITA, OBRA DEL IMAGINERO
SALVADOR MADROÑAL
Texto; Pepe Cabello Núñez; REVISTA 1996
Los cambios que se producen en
cualquiera de los aspectos de la vida no están exentos de la
polémica entre quienes están a favor y quienes son contrarios a
ellos, así como de si los mismos son afortunados o no,
especialmente cuando estos cambios o modificaciones afectan al tan
delicado tema del culto o devoción hacia las imágenes de Cristo y
de la Stma. Virgen destinadas a ser posesionadas por las
Cofradías.
Cuando la Hermandad de la Triunfal
Entrada de Jesús en Jerusalén y María Stma. de la Paz decidió, en
el Cabildo General de Cuentas de 26 de mayo de 1991 afrontar la
sustitución de la antigua imagen de Jesús en su Triunfal Entrada
en Jerusalén por otra nueva de considerable valor y mérito
artísticos (bendecida el 19 de marzo de 1993), no pudo evitarse
surgiesen algunas voces, no sólo en contra del cambio, sino
también de la iconografía actual de este grupo escultórico.
La antigua imagen, hoy depositada
temporalmente en la ermita de San José, se compró, al igual que la
mayoría de las que posesionan a lo largo y ancho de nuestra
geografía representando este Misterio de la Pasión de Cristo, en
la población de Olot (Gerona) el año 1951. Es de serie, de pasta
de madera sin calidad artística alguna. Fue realizada en una época
donde la demanda de imágenes procesionales era grande a
consecuencia de la desaparición de un gran número de ellas durante
la guerra civil de 1936. Este hecho obligó a los talleres a
fabricar moldes de las esculturas para poder atender el gran
número de pedidos.
El mal estado de conservación de la
antigua "Borriquita", que hacía necesaria una urgente restauración
de presupuesto bastante elevado, fue determinante para que se
acordase la sustitución del conjunto escultórico por otro nuevo,
de nueva hechura, y realizado por un escultor de garantías
artísticas.
Se visitaron algunos escultores
sevillanos, entre los que se encontraban Luis Álvarez Duarte y
Antonio Dubé de Luque quienes ofrecieron sus proyectos y
presupuestos. Finalmente se decidió aprobar el proyecto del joven
escultor e imaginero Salvador Madroñal Valle, del que se tuvo
conocimiento gracias al bordador de Mairena del Alcor, Andrés
Sánchez (a quien le había ejecutado una escultura del Niño
Jesús), dada su amistad con Antonio Segura Navarrete, poniendo en
contacto a ambos para la realización de la obra.
Salvador Madroñal Valle, nacido hace
treinta años en Dos Hermanas, es integrante de la actual escuela
escultórica sevillana. Se inició en la escultura hacia el año 1964
entrando como aprendiz en el taller de Luis Álvarez Duarte, donde
permaneció unos tres años. Reconocido admirador de los escultores
Juan de Mesa y Juan de Astorga, aporta a sus obras detalles
barrocos del primero y románticos del segundo, sobre todo en el
caso de imágenes dolorosas. Es considerado como un artífice muy en
la línea de los cánones de belleza sevillanos, experto en la
iconografía del Niño Jesús, al que representa con aires
montañesinos.
Sus esculturas tienen la consideración
de. piezas únicas ejecutadas con cuidado, en las que busca la
perfección, demostrando un estilo propio y definido pero sin
apartarse de los grandes maestros.
Entre sus obras de carácter religioso
destacan la reproducción de imágenes de la Virgen de Valme para su
localidad natal, copias en tamaño académico de la Esperanza
Macarena para colecciones particulares y para la Residencia de
los Misioneros de la Esperanza en Málaga junto con la imagen de un
crucificado. Una Inmaculada para el Colegio de Farmacéuticos de
Sevilla. La Virgen Madre de Dios de Nazareth de Alcalá de Guadaíra,
un Niño Jesús para la Hermandad de las Siete Palabras de
Sevilla, y otro para el bordador de Mairena, Andrés Sánchez.
Cuatro ángeles para la Hermandad de la Vera Cruz de Hinojos. Un
Resucitado para Valencina de la Concepción, y un Jesús
Orando en el Huerto para la localidad de El Gastor. Una dolorosa
para Ceuta. Además ha restaurado tallas como las imágenes de Ntra.
Sra. del Rosario, patrona del El Gastor, y las de la Virgen de
Consolación y del Rosario de Espartinas, así como algunas
restauraciones realizadas en la villa de Osuna.
En nuestro pueblo, además de la imagen
de la Borriquita, ha realizado un Niño Jesús para Antonio
Segura Navarrete y una dolorosa para José Maria Moreno
González, así como ha restaurado las manos y candelero de la Stma.
Virgen de los Desamparados que se encuentra en la Iglesia del
Convento de la Victoria.
Examinados brevemente algunos aspectos
de la producción artística de este prometedor escultor e imaginero
sevillano, procedemos a realizar un breve análisis iconográfico
de este importante grupo escultórico que compone la Entrada
Triunfal de Jesús en Jerusalén.
La obra fue concertada con el escultor
e imaginero el día 1 de febrero de 1992, encargándose la ejecución
del Santísimo Cristo de la Entrada en Jerusalén montado en una
pollina, todo de tamaño natural, tallados en cedro real, estucado
y policromado, de acuerdo con "el más puro estilo sevillano".
Las imágenes son enteras, siendo la del Señor de vestir y
articulada en brazos y piernas.
El Señor figura sentado sobre
los lomos de un pollino a horcajadas, con la mano izquierda en
posición de sujetar las bridas a la vez que bendice con la mano
derecha. La mirada baja y muy fija, casi ausente de lo que ocurre
a su alrededor, de semblante sereno y pensativo, conocedor de que
con su Entrada Triunfal en Jerusalén se encuentra al principio de
su Pasión. El pollino, de gran tamaño, en el que se revela un
minucioso estudio del natural, se representa como asustado, con la
cabeza alta y orejas enhiestas y abiertas, los ojos espantados,
iniciando la marcha, con el rabo entre las patas y éstas bien
clavadas en tierra, los músculos tensos y vigorosos, reacción
natural de un animal que es montado por primera vez y que se
encuentra rodeado de la muchedumbre que aclama a Jesús. Al
representar así al animal, el escultor sigue fielmente el
Evangelio de San Marcos (11, 2-3): "Id a
esa aldea que está frente a vosotros y, apenas entréis en ella,
encontraréis atado un pollino, en el cual no se ha montado nadie
todavía; desatadlo y traedlo".
Fue esta especial iconografía la que
originó algunas controversias entre los hermanos y devotos. Algo
lógico si tenemos en cuenta que estamos acostumbrados a ver las
representaciones propias de Olot, en las cuales la imagen del
Señor se reproduce sentada al estilo "amazonas", postura
que sin duda sería considerada por los talleres como más idónea
para facilitar la realización del molde de la escultura.
Existen antecedentes iconográficos del
grupo escultórico que tratamos. Así, la imagen de Jesús de la
Hermandad sevillana de la misma advocación, atribuida al círculo
de Pedro Roldán (de finales del siglo XVII), se encuentra también
sentada a horcajadas. En esta misma posición figura representada
la imagen de la Hermandad de la Borriquita de Huelva.
La imagen del Señor se nos presenta de
frente. Podríamos destacar alguna semejanza en el tratamiento de
la cabeza, sobre todo de la cabellera que cae sobre la espalda,
con la de Ntro. Padre Jesús Cautivo (titular de la cofradía
sevillana de Santa Genoveva), y Ntro. Padre Jesús de la Redención
(Rocio).
Destacan en su cabeza dos pequeñísimos
mechones de pelo que se abren en la frente, uno a cada lado. La
nariz es alargada y recta, los ojos grandes y enmarcados por finas
cejas. La boca cerrada, de labios carnosos. El bigote, que arranca
a ambos lados de la nariz inmediatamente bajo los orificios
nasales, no se encuentra completamente cerrado, dejando al
descubierto el hoyuelo del labio superior. La barba bífida o
partida, recuerda mucho en su composición y talla a la del Cristo
de la Misericordia (Montserrat), obra de Juan de Mesa. El cuello
es largo y musculoso, en el que se aprecian bien la musculatura y
las venas. El torso se encuentra totalmente anatomizado hasta la
cintura. Sus manos son grandes, dedos largos y delicados, al igual
que los pies, en los que se aprecia cierta tensión, como así
parece deducirse por la talla de los tendones de los dedos. Por
último, con respecto a la policromía, ésta es suave y uniforme,
de tonos mates, lo que le da un aspecto natural, de tez morena.
Sin duda nos encontramos ante una
magnífica imagen que destaca por su originalidad y belleza, salida
de las manos de un gran escultor, candidato a engrosar la nómina
de los grandes maestros de la imaginería procesional andaluza.
Creo que hemos ganado con el cambio, logrando así incorporar a
nuestra Hermandad una de la esculturas, quizás, más interesante de
la actual imaginería neobarroca sevillana.
La Puebla de Cazalla, 1996
José Cabello Núñez.
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