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<<VOLVER A PERSONAJES

TODA
UNA VIDA DEDICADA AL SERVICIO DE LA HERMANDAD
Entrevista a José María Moreno
A José María le conocemos desde hace muchos años todos los
cofrades de La Puebla, digamos que perteneció a un grupo
emprendedor y constante al que hoy le debemos perdure nuestra
Semana Santa, junto a Rafael “El Fiel” , a los hermanos Curro y
Salvador Marín, manolo Orellana……
Dedicó muchas horas en nuestro convento de San Francisco
trabajando en su Hermandad de toda la vida, la Hermandad de
Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de Las Lágrimas y
San Juan Evangelista y a otras hermandades cuando los tiempos
cofrades flaqueaban más y eran pocos los que se responsabilizaran
de preparación de imágenes y pasos, salidas procesionales, cuidado
de imágenes…Durante años ha sido vestidor de su virgen de las
lágrimas, siendo muchas las conversaciones que en silencio ha
mantenido con ella en su convento del alma. Además durante estos
años ha ayudado a cuantas hermandades han acudido a él en
cualquier momento, de hecho ha vestido a la Virgen del Carmen,
Dolores, Soledad, la Paz y los Desamparados.
Hoy trabaja por la Semana Santa desde nuestra junta de gobierno,
pero no por ello le dedicamos estas líneas para conocerlo mejor,
sino por una trayectoria humana y cofrade digna de resaltar. Nos
hemos sentado junto a él y hemos compartido una amena conversación
para conocerle mejor y reflejar momentos de la historia cofrade de
nuestro pueblo.
José María es fiel devoto de san José, nuestro Patrón, a él
debemos hoy hace ocho años que se recuperara esta fiesta en
nuestro pueblo y su salida procesional por las calles de la
localidad. Su persistencia le llevó hasta la Junta de Gobierno de
nuestra tertulia cofrade a quien propuso esa idea ya muy trabajada
para que la llevásemos a cabo. Su devoción a San José, además de
por llamarse José, surge porque añoraba el día de San José como
festividad. Cuando deja de ser festividad nacional, se pierde ese
día dejando de ser festivo el día de nuestro patrón, que se cambió
por un día de feria. Antiguamente salía como ahora de la ermita,
pero incluso un año se celebró una romería que hubo que terminar
antes de lo previsto por que Francisco Franco pasaba por la
puebla.
Sus primeras vivencia cofrade las recuerda compartidas con Agustín
González y su señora, Pepe Oma, Joseito “La Hita”, Pedro Sánchez,
Rafael “El fiel”,….pero para él, nos dice José María, nació con el
sentir cofrade desde el vientre de su madre, con el amor a Nuestro
Padre Jesús Nazareno. A los doce años recuerda haber estado en el
convento con el quehacer de las hermandades como comenzamos todos
los niños en las cofradías, haciendo recados.
Él nació en el seno de una familia cofrade y muy apegada a la
Hermandad de Nuestro padre Jesús Nazareno. Su madre siempre vistió
el hábito nazareno. Su
abuelo llegó a ser hermano número 1 de la hermandad, habiendo sido
su padre (bisabuelo) tesorero de la hermandad. Su bisabuelo (José
Moreno Morilla), que fue el tesorero de la hermandad, le dejo la
casa repisa a su hijo (su abuelo, Antonio Moreno Ruiz) para criar
a sus hijos en la casa repisa y así mantenerla abierta, que fue
Hermano número uno de la Hermandad...
Cada Viernes Santo realiza estación de penitencia con nuestro
Padre Jesús, desde los diez años, siempre como nazareno de fila,
aunque últimamente va con la penitencia tras nuestro padre Jesús.
Antes iba próximo a la virgen, debido a que al ser prioste si le
ocurriera algo a la virgen, el pudiera arreglarlo rápidamente.
De muy joven entra a formar parte de la junta de gobierno, tras
acabar el Servicio Militar, en el año 60 o 61. Iba todos los
viernes al convento y le quitaba las flores viejas a la imagen de
Jesús y la Virgen de Las Lágrimas. Eso lo observó la mujer de
Juan Reina, quien se lo comentó a su marido que era el hermano
mayor en aquel entonces y le ofreció entrar a formar parte de la
junta. Entra a formar parte de junta de gobierno, ejerciendo la
función de prioste. En aquel entonces no sabia como montar los
altares ni vestir a la virgen por eso se acuerda de su amigo
Rafael “el fiel” para que le ayudara. También aprendió esos
menesteres de vestir a la virgen de Fernando Vito. Con la idea
que cogio de Rafael y Fernando, además de irse a Sevilla a visitar
iglesias donde preguntaba como se vestían las imágenes las
imágenes y montaban los altares, comenzó sus primeros pasos en las
bellas lides de la priostria. En aquellos años cambiaba las
imágenes cuatro veces al año. Así ha estado hasta mediados de los
años 90, que dejó la junta.
En el recuerdo añora los ratos limpiando la candelaria de su
Virgen de Las Lágrimas, en el corral de la casa repisa, donde se
hacia una hoguera poniendo una caldera para calentar agua donde se
metían los candelabros para eliminar la cera y que posteriormente
se le daba brillo con limpia metales. En aquellos años se
utilizaban ramos de flores de tela como exorno floral. Fernando
Vito procuraba ponerle flores naturales embudos y lirios blancos
en el palio, que se criaban en el corral de la casa repisa,
mientras el paso de Jesús era adornado con claveles de trapo sobre
un monte de corcho.
Como anécdotas de su vida cofrade, recuerda del año del agua,
aquel donde se perdió el manto de la Virgen de las Lágrimas, con
el que actualmente posesiona después de la restauración, porque
quedó tras la lluvia como manto de capilla. La Hermandad salió a
las 6 de la mañana del convento, hizo su recorrido hasta la
parroquia allí le dijeron el sermón donde hacia estación de
penitencia. El cura, D. Ángel, dijo que se quedaran allí pues el
tiempo no daba seguridad, pero como dejo de llover salió de nuevo.
Encontrándose en la plaza vieja, empezó a llover, entonces la
hermandad quiso volver a entrar en la parroquia, pero como no se
hicieron caso antes, no los dejo entrar. Así que Jesús se encaminó
hacia el convento por la calle mesones y victoria a paso de agua y
las lágrimas por calle fabrica, pero en la puerta de la cárcel hoy
día Museo José María Moreno Galván, el palio se enganchó con un
cable y no había medio para que el paso saliera de allí. El palio
se rajó con la cruz de la corona, debido al peso del agua
acumulada en el palio cayéndole toda el agua en la cara a la
virgen. La saya se pintó del color burdeos del palio. Hubo que
comprar un palio y una saya nueva. Jesús simplemente se mojó.
Cuando él tenía 6 ó 7 años, recuerda un año que salió Jesús a las
cuatro de la tarde por ciertos problemas internos de la hermandad,
entre algunos componentes de la hermandad se encontraban entonces
Fernando Vito, Rafael Raya, Juan Angulo,… Otro suceso, fue
vistiendo a San Juan hace 20 años. Me encontraba en la capilla
vistiéndolo para la salida del viernes santo. En esto llega una
persona y entra en la capilla sin darme cuenta, le reñí por
encontrarse allí y el ni corto ni perezoso siguió arrimándose para
ver a San Juan de cerca que le dio a los dedos y le partió dos.
Otro año, más bien fue un susto que gracias a Dios no llegó a más,
después de semana santa me encontraba limpiando el manto de la
virgen con un secador de pelo para quitarle la cera, cuando empezó
a arder en la capilla una caja de empalme de la luz, que estaba
detrás de San Juan, donde rápidamente acudieron todos los que
estaban en el convento para apagar el fuego. Finalmente no ocurrió
nada, simplemente la capilla se puso un poco oscura.
Recuerda los antiguos pregones, de los que se acuerda mejor es el
que dijo Enrique Lobo desde un balcón en la plaza del Convento,
encontrándose Jesús en la puerta del mismo. También recuerda que
el Cine de Carito llegaron a realizarse pregones y certámenes de
saetas. -En
aquellos años habían muchos saeteros, la familia de los lobos, de
los morenos y los Ruiz (Joseito Maera, Anita Maria mujer del
catato, Su tía Gregoria Moreno, Lucia Ruiz, concha Ruiz, Alvarito
y su padre).
De
las saetas que el cantaba, pues el también cantaba la saeta
antigua de la Puebla, nos recuerda una:
Ya vienen las golondrinas
Con su pico tan sereno
De quitarle las espinas
A Jesús el nazareno.
Antes se cantaban muchas saetas, su familia, hermanos y primos
cantaban muchas saetas, siendo un rosario de saetas desde el
principio de la calle victoria hasta el convento.
-De las salidas de Jesús de antaño piensa que en aquellos años
había más fanatismos y que Jesús estaba en la calle más tiempo
cuanto más pagaran las familias pudientes, pero sigue pensando que
aquella Semana Santa era mejor pues se sentía más y habían muchas
saetas, en cambio la semana santa de ahora es más fría, hay más
cofrades pero se siente menos.
Las actividad que realizaban las hermandades en aquellos años, se
ceñía a los cultos cuaresmales y la salida penitencial, ese
aspecto quizás sea lo que más le gusta más ahora, porque con todos
los actos que se celebran durante la cuaresma esta se vive con más
intensidad.
Respecto a su Hermandad cree que su estación de penitencia dura
poco tiempo y que el rosario de saetas que siempre ha
caracterizado a la hermandad se ha perdido.
En otra línea, me gustaría que le quitaran el cirineo o lo
sustituyeran, porque antiguamente el cirineo era más dulce, y
eliminaría la banda de música que acompaña a nuestro padre Jesús,
pues en silencio y con los cantos de saetas sería una estación de
penitencia más solemne.
Con estas palabras, el primer domingo de cuaresma, rodeado de
todos esos recuerdos de muchos años de hermandad que contiene se
casa, dejamos a José María, marchar hacia la novena de su Jesús
Nazareno, deseándole que lo podamos ver por muchos años cada
viernes santo tras la imagen de su nazareno, el que le ha enseñado
a ser lo que es, en toda un vida dedicada a la hermandad.
Texto: Juan
María Olmedo Alfaro y José Luis cabello Cáceres
REVISTA
2004


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